(Foto: shutterstock)
El rabino Najman de Breslov enseña que, por muy bajo que uno sienta que ha caído, siempre hay bondad esperando ser descubierta. Su mensaje atemporal nos recuerda que la esperanza comienza cuando elegimos reconocer la chispa de bondad en nosotros mismos y en los demás.
“Hay que saber que una persona debe juzgar a todos favorablemente. Incluso a alguien que parezca completamente malvado se le debe examinar con detenimiento hasta encontrar al menos una pequeña pizca de bondad en su interior. En ese aspecto positivo, no es malvado…”
“Cada persona debe hacer lo mismo por sí misma. Es bien sabido que uno debe tener mucho cuidado de mantenerse alegre en todo momento y alejarse de la tristeza tanto como sea posible.”
“Aunque una persona se examine a sí misma y sienta que está llena de faltas y pecados, debe seguir buscando hasta encontrar algún pequeño atisbo de bondad. ¿Cómo es posible que nunca haya realizado ni una sola mitzvá o buena acción?”
“Una persona debe juzgarse a sí misma favorablemente y encontrar en su interior algún aspecto positivo que aún conserve. De esta manera, podrá fortalecerse, evitar caer en la desesperación y devolver la vida y la alegría a su alma a través de ese pequeño bien que descubra.”
“Y aunque esa bondad esté mezclada con muchas imperfecciones, deberían aun así descubrir y conservar ese aspecto positivo.”
Fuente: Likutey Moharan, Torá 282
Qué significa esta enseñanza
En una de sus enseñanzas más apreciadas, conocida como Azamra, el Rebe Najman de Breslov presenta una idea que ha transformado innumerables vidas.
Él enseña que debemos aprender a juzgar favorablemente tanto a los demás como a nosotros mismos. Incluso cuando alguien parece tener muchos defectos, debemos buscar la bondad que aún reside en esa persona. Lo mismo ocurre cuando miramos hacia nuestro interior.
Hay momentos en que nos percatamos dolorosamente de nuestras deficiencias. Notamos nuestros errores, nuestros fracasos y la distancia que nos separa de quienes somos y quienes aspiramos a ser. En esos instantes, es fácil creer que ya no hay nada bueno que encontrar.
El rabino Najman nos dice que esto nunca es cierto.
Por muy desanimada que se sienta una persona, siempre hay una chispa de bondad en su interior. Puede ser pequeña. Puede estar oculta bajo muchas imperfecciones. Pero está ahí.
Encontrar ese único aspecto positivo no significa ignorar nuestros defectos ni pretender que somos perfectos. Más bien, nos da la fuerza para seguir creciendo en lugar de rendirnos.
Por qué la alegría importa
El rabino Najman concede una enorme importancia a la alegría.
Él enseña que la tristeza y la desesperación se encuentran entre las herramientas más poderosas de la inclinación al mal porque debilitan el espíritu de una persona y hacen que el crecimiento espiritual parezca imposible.
El antídoto es buscar activamente el bien.
Cuando reconocemos incluso la más pequeña buena acción, el gesto amable o el esfuerzo sincero que hemos realizado, recordamos que somos capaces de crecer. Ese reconocimiento nos devuelve la esperanza, fortalece nuestra determinación y nos llena de una alegría renovada.
En lugar de permitir que nuestros fracasos nos definan, el Rebe Najman nos anima a construir sobre la bondad que ya existe en nuestro interior.
Unas palabras sobre el autor
El rabino Najman de Breslov (1772-1810) fue el fundador y único rabino del jasidismo de Breslov. Uno de los líderes espirituales judíos más influyentes de los últimos siglos, enseñó la importancia de la alegría, la fe sencilla, la oración sincera, la conversación personal con Hashem y la importancia de nunca perder la esperanza.
Su discípulo más destacado, Reb Noson de Breslov, preservó y organizó sus enseñanzas en Likutey Moharan y otras obras fundamentales de Breslov, lo que permitió que generaciones de judíos siguieran inspirándose en la sabiduría atemporal del Rebe Najman.
















