Sivan Rahav Meir
Ésta debería ser la noticia principal de esta mañana. Y, sin duda, es la noticia principal en el Cielo.
Elia Cohen regresó del cautiverio en Gaza y ayer, bajo la Jupá, bajo el palio nupcial justo antes de casarse con Ziv Avod, quien también ella sobrevivió a la masacre de Nova, detuvo todo para decir unas palabras:
“En primer lugar, sé que lo que voy a hacer ahora no es algo habitual… El 7 de octubre mi vida fue interrumpida exactamente en este momento. Justo cuando estaba cumpliendo el sueño que tenía de proponer matrimonio, allí se interrumpió mi vida.
Durante tanto tiempo, en mis conversaciones con Di’s, soñaba con una Jupá, y le decía: “Padre Celestial, si algún día tengo el mérito de estar en este momento, bajo el palio nupcial, te prometo que voy a detener la ceremonia, te voy a dar muchas gracias y voy a invitar a todos a decir juntos el Shemá Israel”.
Entonces, querido Padre mío, sólo Tú sabes por lo que pasé. Sólo Tú estuviste conmigo cuando me fue difícil. Tú pasaste hambre conmigo, sufriste conmigo, dormiste conmigo por las noches cuando tenía frío. Estuviste conmigo en cada momento.
Padre Celestial, quiero darte muchísimas gracias. Gracias por permitirme tener el mérito de estar casándome, por haberme dado la sorpresa más grande que podría haber pedido en mi vida y por haberme permitido conservar también a la mujer que amo.
Padre, te amo. Quiero invitarlos a todos a decir conmigo la oración del Shemá Israel. Por supuesto, no obligo a nadie; quien quiera puede hacerlo conmigo.
“Shemá Israel, Ad’nai Elokeinu, Ad’nai Ejad”. “Oye Israel, el Señor es nuestro Di’s, el Señor es Uno”
Muchas gracias”.
No hay mucho más que agregar a estas palabras. Pero en esta época estamos inundados de ruidos de fondo que quizás simplemente valga la pena leer estas palabras una vez más.















