Sivan Rahav Meir
Hila Barvitz es partera y vive en el Kibutz Saad. Me envió una pequeña, pero gran historia:
“El jueves por la noche, mientras estaba preparando la comida para Shabat, recibí una llamada telefónica. Era Tzvika Reider, nuestro vecino, que es un paramédico experimentado.
Me dijo: “Tengo una llamada de una mujer a punto de dar a luz”.
Medio minuto después, yo ya estaba en su nueva ambulancia, donada en memoria de su hijo Dor, quien había sido asesinado en el Kibutz Beeri durante Simjat Torá-el 7 de octubre del 2023, cuando miles de terroristas de Hamas entraron en Israel.
Comenzamos a dirigirnos hacia la entrada del Kibutz Beeri, por la zona de los campos.
En el camino, Tzvika me dijo: “¡Cuánto me gustaría que este parto tenga lugar aquí, en la ambulancia de Dor! Ésta es mi primera llamada con este vehículo”.
En el camino a Beeri, frente al Kibutz Alumim, Tzvika vio, parado a un costado de la carretera, el automóvil que nos había llamado. Bajamos y vimos a una mujer apoyada sobre el baúl del carro, dos niños pequeños dentro del automóvil, y un esposo que estaba muy, pero ¡muy! feliz de vernos…
Me acerqué rápidamente. La mujer ya estaba en pleno trabajo de parto. Tzvika se apresuró a sacar una camilla para llevarla a la ambulancia. Entramos y, en cuestión de segundos, la mujer dio a luz. Un varón. Precioso, hermoso. Todos estábamos profundamente emocionados. Tuve que hacer un gran esfuerzo para no echarme a llorar.
En el momento perfecto llegó una ambulancia de cuidados intensivos y llevó a la mujer, feliz, al pabellón de maternidad.
De regreso a casa, pensé en el proyecto llamado “Abriendo camino”, que une a la Organización de Parteras con Maguén David Adom, precisamente para casos como éste.
Bendito sea Di’s que, gracias a este proyecto, pude estar allí.
Siempre se dice, cuando se ve una ambulancia: “Que sea utilizada para atender partos”. Y esto fue lo que sucedió: tuvimos el mérito de que así fuera.
Entonces pensé en el hijo de Tzvika, Dor Reider, de bendita memoria, quien había sido asesinado en el Kibutz Beeri. Una ambulancia había sido donada en su memoria, y su primera llamada fue para asistir el nacimiento de un varón, que vino al mundo precisamente en camino al Kibutz Beeri.
Y su Brit Milá, su circuncisión —si Di’s quiere— tendrá lugar precisamente en la víspera de Simjat Torá.
Y entonces las lágrimas ya no pararon de caer.
Lloré por el querido Dor, por mi amiga Adriane, la querida partera que fue asesinada en Beeri, y por la madre a la cual ayudé a traer una nueva vida al mundo.
Regresé a casa, a los preparativos de la comida para Shabat.
















