Un tribunal de Londres ha condenado a cadena perpetua, con una pena mínima de 20 años, a un terrorista kuwaití de 34 años, tras intentar escalar la valla perimetral de la embajada israelí portando dos cuchillos.
Abdullah Albadri fue declarado culpable de preparar actos terroristas y de posesión de dos armas blancas. Fue arrestado el 28 de abril de 2025, después de que agentes de protección diplomática lo bajaran de la valla de la embajada.
Los agentes encontraron en su poder dos cuchillos con hojas de aproximadamente 10 centímetros de largo.
La investigación y el juicio determinaron que Albadri estaba motivado por las muertes de palestinos en Gaza. Había llegado a Gran Bretaña a bordo de una pequeña embarcación 16 días antes del intento de atentado.
El día del incidente, el terrorista se acercó a la embajada, saludó a los agentes de policía y luego comenzó a trepar la valla.
Durante el interrogatorio, preguntó a los agentes por qué le impedían “cometer un delito” y dijo que quería “hacer algo para detener la guerra”.
La fiscal Catherine Pattison argumentó que Albadri tenía la intención de perpetrar un ataque en el que sacrificaría su propia vida. Afirmó que las personas que salían de la embajada en ese momento no habrían podido defenderse.
El abogado defensor Chris Henley argumentó que el plan no podía haber tenido éxito y describió la conducta del terrorista como teatral y extrema, con la intención de llamar la atención después de que tuviera dificultades para resolver su situación de vivienda.
Helen Flanagan, jefa del comando policial antiterrorista de Londres, elogió la respuesta de los agentes por haber evitado una violación del perímetro de seguridad de la embajada.
Según declaró, la severidad de la sentencia reflejaba el peligro que representaba el terrorista y su falta de remordimiento.
















