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¿Hay también buenas noticias?

¿Hay también buenas noticias?

Sivan Rahav Meir

Anoche comenzó a publicarse una lista de los que cayeron en las batallas en Gaza. Son días duros. En la sexta y última reunión aquí con comunidades de Estados Unidos, Sarah Bluming, emisaria de Jabad en Maryland, me dijo: “¿Quizás tengas buenas noticias que contarnos?”. 

“Quizás la buena noticia son ustedes”, le respondí. Puede ser que ahora se esté produciendo un cambio histórico positivo entre millones de hermanos y hermanas de la diáspora. 

Escucho acerca de familias que tienen vínculos con Israel, que ya están planeando emigrar. Es lo que escucho aquí todo el tiempo, una y otra vez. Y ésta es también la información que llega desde Francia. 

Pero ¿qué pasa con aquellos que están menos conectados? Aquí hay algunos ejemplos de lo que está sucediendo: Rabino Najum Tenenbaum, un emisario de Jabad en Nueva York, me dijo que después de Simjat Torá, cuando escuchó que más de 1.100 habían sido asesinados, decidió hacer que 1.100 judíos acepten cumplir una acción permanente. Es decir, una actividad positiva que no sea pasajera. De esta manera se encenderán 1.100 velas conmemorativas por los fallecidos. La respuesta de su comunidad fue tremenda. Una persona ya empezó a venir a una clase de hebreo y judaísmo cada semana, cosa que hace por primera vez. Otra persona ha comenzado a ponerse Tefilín todos los días. Uno más está a punto de venir a Israel para pasar un año completo de estudio. Y el Rabino Najum continúa iluminando almas. 

En una comunidad de Westchester le pidieron a alguien que leyera, al principio del evento, la oración por Israel, y ella luego de pocas palabras simplemente empezó a llorar y no pudo continuar. Ojalá yo tuviera tanta emoción e intención en cada palabra que pronuncie. 

También en mi última parada, en Potomac, Maryland, Sarah Bluming me contó que personas que nunca venían, de repente vienen a las actividades. Ni siquiera saben explicar por qué están allí y qué buscan, pero vienen. 

¿Se convertirá esto en un movimiento significativo? ¿Recordaremos históricamente este año sólo como un año doloroso y difícil, o también como un punto de cambio, de un despertar? 

Los acontecimientos de Simjat Torá nos enseñaron que el mal puede sorprender y herir de maneras que nunca podríamos imaginarnos. Así que imaginémonos también lo contrario, lo bueno: que millones de judíos del mundo se despiertan, regresan a su origen y vuelven a casa. 

Que escuchemos buenas noticias. 

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