Sivan Rahav Meir
La Porción de hoy está dedicada a la pronta recuperación de todos los heridos y para que tengamos buenas noticias:
“Am Israel Jai” (la Nación de Israel vive) no es sólo una canción o una frase, es nuestro sistema operativo. Y el primer verso de la Parashá de esta semana, Parashat Emor, explica este mecanismo: “Y Hashem le dijo a Moisés: Diles a los descendientes de Aarón, los Cohanim (Sacerdotes): que ningún Cohen se impurifique (por contacto) con un cadáver de su pueblo.”
Hasta el día de hoy, para los Cohanim la muerte es considerada impureza. Por eso no entran en un cementerio y se mantienen alejados del cuerpo de un muerto. Nuestros comentaristas explican que el Cohen era el líder espiritual del pueblo en el desierto, es la figura que educaba al público. Nos enseña a no hundirnos en el culto a la muerte. Debemos alejarnos de la cultura piramidal de Egipto, donde la gente era embalsamada en lugar de ser enterrada. Incluso hoy en día tenemos que luchar contra una cultura que santifica la muerte y para la cual el terrorista es un “mártir”, un santo. A diferencia de nuestros enemigos, para nuestros maestros espirituales, lo principal es la vida. Hay que actuar, hacer, construir, apegarse a la vida.
He aquí sólo dos ejemplos de los titulares en Israel esta semana: La secuestrada Elma Avraham, que fue liberada del cautiverio en Gaza y logró recuperarse después de estar en una situación difícil, abraza a un nuevo bisnieto. Evyatar Bar-Gil ganó el concurso mundial de Biblia y tiene en sus manos el libro de Biblia que le había regalado el director de su escuela, el sargento mayor Yossi Hershkovyz, quien cayó en una batalla.
Luchamos contra el mal y añadimos al bien. El mensaje que
abre la Parashá de la semana sigue siendo válido hoy: la nación de Israel vive y santifica la vida.
















