Pésaj Sheini (“el Segundo Pésaj”) se celebra el 14 de Iyar, un mes después de la víspera de Pésaj. La Torá relata que en el primer año después de Yetziat Mitzrayim, el Éxodo, cuando el pueblo judío se preparaba para traer el sacrificio de Pésaj, “había [ciertos] hombres que eran impuros debido [al contacto con un cadáver humano], y no podían traer la ofrenda de Pésaj ese día. Se presentaron ante Moshé y Aharón… y dijeron: ‘Somos inmundos… [pero] ¿por qué deberíamos abstenernos de traer la ofrenda a Di-s a su tiempo…?’ Moshé les dijo: ‘Estad de pie y escucharé lo que Di-s ordenará acerca de vosotros.’ Y Di-s dijo a Moshé: ‘…Si algún hombre es impuro… o está en un camino lejano [en el día de la ofrenda de Pésaj]…, sacrificará la ofrenda de Pésaj a Di-s en el segundo mes, el decimocuarto día al anochecer…’” ( Bamidbar 9:6-11).
Cualquiera que no trajera una ofrenda de Pésaj debido a impureza o incluso porque había transgredido intencionalmente la voluntad de Di-s tuvo la oportunidad de compensar su defecto trayendo una ofrenda en Pésaj Sheiní.
Nunca es demasiado tarde
El Rebe anterior explicó que Pésaj Sheiní nos enseña que “Nito kein farfallen – Nada se pierde jamás. ¡Nunca es demasiado tarde!” Nuestra conducta siempre puede rectificarse. Incluso alguien que es impuro, que estaba lejos e incluso deseaba estarlo, todavía puede corregirse. No hay justificación para la desesperación. Cada individuo, sin importar cuál sea su situación, siempre tiene el potencial de dar un “salto adelante” (la traducción literal de la palabra hebrea pésaj) en su servicio a Di-s.
El deseo dentro de nuestros corazones
Pésaj Sheiní surgió, explica el Rebe, en respuesta a la petición sincera de personas impuras. Uno de los objetivos del judaísmo es traer la santidad a este mundo. Sin embargo, un objetivo más importante es elevar el mundo y los aspectos mundanos del hombre. Transformar todos los aspectos de nuestro ser y sacar a la superficie la divinidad esencial que reside en nuestro interior.
La institución de Pésaj Sheiní fue motivada por los deseos más sinceros de aquellos que, a pesar de su impureza, protestaron: “¿Por qué se nos debería impedir traer la ofrenda de Di-s?” Era una expresión de la necesidad interna del hombre de establecer un vínculo con Di’s. Esta necesidad existe en cada corazón judío. La petición del hombre de “una oportunidad más” refleja el modo de servicio divino llamado Teshuvá (retorno). Porque todos, incluso aquellos que están “en un camino lejano”, poseen un potencial divino que siempre busca realizarse.
Crecimiento continuo
Aunque Pésaj Sheiní fue instituido inicialmente para aquellos que no habían ofrecido el sacrificio de Pésaj en su momento adecuado, su expresión espiritual en nuestro servicio Divino es relevante para todos los judíos, incluso aquellos que han celebrado Pésaj de la manera más completa posible.
Encontramos que un patrón de crecimiento continuo – como dice en Tehilim, “Procederán de fuerza en fuerza” – está asociado con “aparecer ante Di-s en Sión”. Que el crecimiento personal motivado por Pésaj Sheiní nos prepare para el momento en que el Beit HaMikdash sea reconstruido y participemos de las ofrendas de Pésaj y de las demás ofrendas festivas. ¡Que esto suceda de manera inminente – ahora!
















