Jafetz Jaim
¿Alguna vez te preguntaste por qué al final de la Amidá le pedimos primero a Di’s: “Guarda mi lengua del mal”, y luego le pedimos: “Abre mi corazón a Tu Torá”? El Jafetz Jaim dice: “Estos dos pedidos fluyen naturalmente uno de otro. La Torá de uno mantiene su valor sólo cuando uno cuida su lengua; de lo contrario, su Torá no tiene valor. Por lo tanto, primero rezamos para merecer hablar correctamente y sólo entonces le pedimos a Di’s para merecer estudiar Su sagrada Torá”.
¿Por qué es así? Porque quien menosprecia a otra persona o si le cuenta a alguien las cosas malas que alguien más dijo sobre él y generó discordia entre el oyente y esa otra persona, pierde la poca Torá que adquirió. El Jafetz Jaim escribe que sus oraciones tampoco son aceptadas arriba si dice Lashón HaRá (calumnia), como dice Rabí Shimón bar Yojai: “Si uno ha transgredido el Lashón HaRá, su oración no sube delante de Di’s, porque sobre sus oraciones reposa un espíritu de impureza”.
Pero ¿no dice la Guemará que el estudio de la Torá protege a la persona del castigo y la salva de pecar? Sí, sin embargo, hay una excepción a esta Guemará:
“Alguien cuya boca está siempre abierta (hablando) y no se preocupa (de proteger lo que sale de su boca) – incluso si aprende los seis órdenes de la Mishná y todo el Shas varias veces, cuando llegue a lo Alto no encontrará ni una sola Guemará que lo proteja porque cada una, cada página de su estudio de la Torá tiene arrastrando detrás de sí un espíritu, una fuerza repulsiva de impureza y contaminación que se cierne sobre ella”.
El Jafetz Jaim continúa: “Nunca deja de sorprenderme cómo la gente busca amuletos místicos y bendiciones de nuestros grandes sabios para el éxito y la subsistencia. Pero ¿qué valor posible hay en estos amuletos y bendiciones si, Di’s no lo permita, esta persona viola rutinariamente el pecado de Lashón HaRá y el pecado de Rejilut (chisme)? La Torá promete específicamente que esta persona será maldecida: “Maldita (‘Arur’) es la persona que golpea en secreto a su prójimo judío; Rashi explica que esto se relaciona con Lashón HaRá”.
“Si la gente me escuchara, les daría un consejo aún más importante: deben tener especial cuidado de evitar este pecado y de no causar daño de ninguna manera a sus hermanos judíos, especialmente robos, violencia, opresión, engaño y otras acciones dañinas similares. Sin duda, estas cosas son una causa importante para que una persona pierda su riqueza hasta el punto de no tener nada… Sin embargo, si sigue mi consejo, sus bienes serán bendecidos mucho más que si usa amuletos místicos. Todos saben que las maldiciones de la Torá siempre están precedidas por las bendiciones de Di’s: “Bendito sea quien no golpee a su hermano judío – y todo Israel respondió Amén a esto”. Seguramente esta bendición se hará realidad y perdurará”.
“Hay otro gran y sagrado beneficio que se obtiene al controlar el lenguaje: ¡la paz! Si uno es muy cuidadoso con su forma de hablar, dejará de tener celos de los demás. La gente le apreciará y le confiará secretos. La gente no chismeará sobre él porque lo tienen en alta estima. Se dice en nombre del Santo Ari que medida por medida, así como uno es discreto con los demás, ellos serán discretos con uno mismo…”.














