Pésaj Benson
Los investigadores identificaron un proceso molecular placentario previamente desconocido que se ve interrumpido por la diabetes gestacional, lo que ayuda a explicar las complicaciones del embarazo y los riesgos para la salud a largo plazo de los niños.
Los médicos saben desde hace tiempo que la diabetes gestacional aumenta el riesgo de complicaciones tanto para la madre como para el bebé, pero aún no está claro cómo afecta al feto en desarrollo. Un nuevo estudio de la Universidad Hebrea de Jerusalem ha identificado un proceso molecular previamente desconocido en la placenta que podría ayudar a explicar estos riesgos y abrir nuevas vías de tratamiento.
La diabetes mellitus gestacional es una forma de diabetes que se desarrolla durante el embarazo y cuya prevalencia está aumentando a nivel mundial. Expone al feto a un entorno metabólico anormal, incluyendo niveles elevados de glucosa en sangre materna. Esta afección se asocia con complicaciones como bebés que nacen demasiado grandes o pequeños, mayores tasas de cesáreas y partos prematuros, y mayores riesgos neonatales.
Además, los niños nacidos de madres con diabetes gestacional también enfrentan una mayor probabilidad de padecer obesidad y diabetes más adelante en la vida.
Dado que los criterios de diagnóstico y las prácticas de detección difieren, no existe una tasa global única, pero la mayoría de las estimaciones sitúan la diabetes gestacional en aproximadamente el 10-15% de los embarazos a nivel mundial, lo que la convierte en una de las complicaciones más comunes del embarazo. Cuando se diagnostica diabetes gestacional, el tratamiento se centra en controlar los niveles de glucosa en sangre para proteger tanto a la madre como al feto.
La nueva investigación demuestra que la diabetes gestacional altera un proceso biológico fundamental en la placenta conocido como empalme de ARN. El empalme es el paso en el que los mensajes genéticos se ensamblan antes de ser traducidos a proteínas. Según los científicos, esta es la primera evidencia de que la diabetes gestacional causa errores generalizados en el empalme de ARN placentario, lo que da lugar a cientos de mensajes genéticos mal ensamblados que pueden afectar el funcionamiento de la placenta.
Foto: Una mujer embarazada controla sus niveles de azúcar en sangre; ilustrativo. (Crédito de la foto: Thanakorn.P/Shutterstock)
El estudio fue dirigido por la Prof. Maayan Salton, de la Facultad de Medicina de la Universidad Hebrea de Jerusalén, y el Dr. Tal Schiller, del Centro Médico Kaplan de la Universidad Hebrea y del Centro Médico Wolfson de la Universidad de Tel Aviv, junto con los estudiantes de doctorado Eden Engal y Adi Gershon. También participaron investigadores de otras instituciones israelíes y europeas. Los hallazgos se publicaron en la revista revisada por pares Diabetes.
Utilizando datos avanzados de secuenciación de ARN de cohortes de embarazos tanto europeos como chinos, los investigadores identificaron cientos de alteraciones consistentes del splicing en placentas afectadas por diabetes gestacional. Muchos de los genes afectados desempeñan un papel clave en el metabolismo y las vías relacionadas con la diabetes. El hecho de que se observaran los mismos cambios moleculares en distintas poblaciones sugiere que la alteración del splicing es una característica esencial de la diabetes gestacional, más que un efecto secundario o específico de la población.
Un descubrimiento fundamental del estudio fue la función de una proteína llamada SRSF10, que ayuda a regular el empalme del ARN. Al reducir experimentalmente la actividad de SRSF10 en células placentarias, los investigadores observaron los mismos errores de empalme observados en la diabetes gestacional. Esto indica que SRSF10 no solo está asociado con la enfermedad, sino que podría impulsar activamente la disfunción placentaria. La identificación de SRSF10 como un regulador clave no se había vinculado previamente con la diabetes gestacional ni con la biología placentaria.
“Al identificar los actores moleculares específicos involucrados, como la proteína SRSF10, podemos comenzar a pensar en cómo traducir este conocimiento en estrategias del mundo real para mejorar los resultados del embarazo”, dijo Schiller.
¿Cómo se puede controlar la diabetes gestacional?
La diabetes gestacional generalmente se controla con dieta, ejercicio e insulina, estrategias que controlan la glucemia, pero no abordan los cambios placentarios subyacentes. Al descubrir una relación directa entre el metabolismo materno, el empalme del ARN placentario y el riesgo fetal, los investigadores afirman que el estudio abre nuevas vías para intervenciones destinadas a reducir tanto las complicaciones inmediatas como las consecuencias a largo plazo para la salud infantil.
En primer lugar, los hallazgos proporcionan una explicación biológica clara de las complicaciones del embarazo y de la descendencia a largo plazo que no se previenen completamente solo con el control de la glucosa. Clínicamente, muchas mujeres tienen un control adecuado de la glucemia, pero sus hijos aún enfrentan mayores riesgos metabólicos. Este estudio sugiere que la disfunción molecular placentaria, y no solo los niveles de glucosa en sangre, podría estar impulsando algunos de estos resultados.
En segundo lugar, la investigación identifica el empalme del ARN placentario como una nueva diana terapéutica. Esto abre la puerta a intervenciones centradas en la placenta, dirigidas a corregir errores moleculares en lugar de limitarse al control de los síntomas.
En tercer lugar, la identificación de SRSF10 como un regulador clave tiene implicaciones prácticas para la investigación y el desarrollo de fármacos. Dado que la reducción de la actividad de SRSF10 reprodujo defectos similares a los de la diabetes gestacional en las células placentarias, la proteína podría servir como diana farmacológica o vía para modularla. Incluso una corrección parcial de su actividad podría reducir la disfunción placentaria y el riesgo fetal posterior.
En cuarto lugar, los hallazgos podrían conducir al desarrollo de nuevos biomarcadores para la estratificación del riesgo. Las firmas de empalme o los cambios moleculares relacionados con SRSF10 en el tejido placentario, o potencialmente en la sangre materna, podrían ayudar a identificar embarazos con mayor riesgo de complicaciones, incluso cuando los niveles de glucosa parecen estar bien controlados.
En quinto lugar, el estudio respalda un manejo más personalizado de la diabetes gestacional. A largo plazo, los profesionales clínicos podrían distinguir entre pacientes cuyos embarazos se ven afectados principalmente por desequilibrio metabólico y aquellas con una alteración molecular placentaria pronunciada, lo que permitiría estrategias de seguimiento e intervención personalizadas.
“Al comprender cómo la diabetes gestacional altera la placenta a nivel molecular, podemos comenzar a imaginar nuevas formas de proteger a la descendencia”, dijo Salton.
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