Sivan Rahav Meir
1. Hoy, martes de madrugada hasta el anochecer, con la salida de las estrellas cumplimos con el ayuno del 10 de Tevet. Se trata de un suceso que ocurrió hace más de 2.500 años, y es asombroso y significativo que lo recordemos hasta nuestros días: el ejército babilonio se concentró frente a Jerusalem y con ello comenzó el sitio a la Ciudad Santa. Más adelante, las murallas de la ciudad fueron derribadas, el Templo fue destruido y salimos al exilio.
2. El pueblo de Israel pensó que el Templo jamás sería destruido, que sería eterno. El profeta Jeremías intentó explicar al pueblo que debían arrepentirse, volver al buen camino y vivir de acuerdo con las normas de la Tierra de Israel, pero lamentablemente el mensaje no fue comprendido. Este ayuno es un recordatorio de que nuestra existencia aquí está condicionada a nuestra conducta.
3. Nuestros sabios explican: en esta fecha del 10 de Tevet, aparentemente, aún no había ocurrido nada. Ayunamos para recordar el inicio de la desgracia. En el 10 de Tevet aún era posible corregir, cambiar el rumbo. Cuán importante es identificar las primeras grietas, tanto a nivel nacional como personal, detenerse antes de que ocurra la desgracia.
4. El Rambam (Maimónides) explica que los días de ayuno están destinados a la introspección personal y nacional, y a despertarnos para la rectificación:
“Despertar los corazones y abrir los caminos del arrepentimiento… para que, al recordar estos hechos, volvamos a mejorar”. Es decir, no sólo dejamos pasar el tiempo hasta que termine el ayuno, sino que lo aprovechamos para mejorar.
5. Un añadido importante en nuestra generación: hoy también es el “Día del Kadish General”, en recuerdo de todos aquellos que perecieron en la Shoá- en el Holocausto- y cuyo día de fallecimiento ni siquiera se conoce. Muchos sobrevivientes descubrieron que no sabían cuándo decir Kadish por sus seres queridos, encender una vela en su memoria o estudiar para la elevación de sus almas. Si tienen familiares así, y aun si no los tienen, este es el día para recordar a estas almas tan queridas, que no tuvieron siquiera una fecha propia de fallecimiento. Hoy las recordamos.
Que tengamos buenas noticias.
















