Un fuerte despliegue policial se desencadenó el domingo por la mañana en Viena después de que se descubriera una granada de mano justo enfrente de dos sinagogas en el distrito Leopoldstadt de la ciudad.
El artefacto fue encontrado en la entrada de un edificio en la calle Tempelgasse, envuelto en una tela blanca, por un empleado de una de las sinagogas. La policía fue notificada de inmediato y los equipos de desactivación de explosivos acudieron al lugar. Ante la incertidumbre inicial sobre si la granada estaba activa, las autoridades establecieron un amplio cordón de seguridad, acordonando temporalmente la zona hasta que los especialistas pudieran retirar el objeto de forma segura.
Los investigadores confirmaron posteriormente que el dispositivo era una granada de mano F1 de la década de 1970. Según la policía, no contenía material explosivo y su mecanismo de ignición ya no funcionaba. Sin embargo, el descubrimiento de un objeto de uso militar en un lugar tan delicado desató la alarma de inmediato.
La policía afirma que, en esta etapa, no ha encontrado evidencia que vincule la ubicación de la granada con las sinagogas ni que indique un motivo antisemita.
No se dejó ninguna nota ni mensaje amenazante, y las autoridades enfatizaron que actualmente no hay indicios de que ninguna de las sinagogas fuera un objetivo directo. Aun así, debido a la proximidad a instituciones judías, las autoridades austriacas de protección constitucional y antiterrorismo participaron en la investigación.
Tempelgasse albergó en su día el Templo Leopoldstädter, la sinagoga más grande de Viena, antes de su destrucción durante la Noche de los Cristales Rotos. Hoy en día, la calle alberga dos sinagogas activas, así como un centro que ofrece asesoramiento y apoyo a supervivientes del Holocausto y a sus descendientes.
















