Un inquietante misterio se está desarrollando en los niveles más altos del liderazgo iraní, mientras las agencias de inteligencia estadounidenses e israelíes se apresuran a responder una pregunta que pocos esperaban formular: ¿Quién está realmente al mando en Teherán?
Según un informe de Axios, la Agencia Central de Inteligencia (CIA), el Mossad israelí y otros organismos de inteligencia están buscando activamente señales de vida —y de liderazgo— de Mojtaba Khamenei, quien fue declarado nuevo líder supremo de Irán tras el asesinato de su padre.
Sin embargo, a pocos días de haber asumido su supuesto poder, Khamenei no ha sido visto en público.
Esta ausencia está generando interrogantes en los círculos de inteligencia. Las agencias habían previsto un mensaje en vídeo, un gesto característico del liderazgo iraní para proyectar autoridad y continuidad. En cambio, sólo se publicó una declaración escrita.
“No tenemos pruebas de que sea él quien realmente dé las órdenes”, dijo un alto funcionario israelí, poniendo en duda si Khamenei ha asumido realmente el control.
Un funcionario estadounidense fue aún más allá, describiendo la situación como “más que extraña”.
“No creemos que los iraníes se hubieran tomado tantas molestias para elegir a un muerto como líder supremo”, dijo el funcionario. “Pero, al mismo tiempo, no tenemos pruebas de que vaya a asumir el mando”.
Entre bastidores, los analistas de inteligencia están examinando minuciosamente cada pista disponible. Según se informa, la CIA está trabajando para verificar si las imágenes publicadas junto con el mensaje de Nowruz de Khamenei son recientes o recicladas. La falta de confirmación visual no ha hecho sino aumentar las sospechas.
Para aumentar aún más la intriga, el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, publicó un mensaje en vídeo con motivo de la festividad, lo que puso de manifiesto la flagrante ausencia de la supuesta máxima autoridad del país.
“También esperábamos ver a Mojtaba de alguna forma”, señaló el funcionario estadounidense. “No aprovechó la oportunidad ni la tradición. Es una señal de alarma”.
















