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Kharg: La isla que podría decidir la guerra de Irán

Kharg: La isla que podría decidir la guerra de Irán

Brian Racer

Isla Kharg (Shutterstock)

El Pentágono está sopesando nuevos planes para enviar tropas aerotransportadas e infantes de marina para una posible operación contra la isla iraní de Kharg, según informó el lunes The New York Times, lo que supondría una posible ampliación del papel de Estados Unidos en la guerra. El plan podría incluir una brigada de respuesta rápida de la 82.ª División Aerotransportada, junto con miles de infantes de marina que ya se dirigen hacia Oriente Medio.

La isla de Kharg es la principal terminal de exportación de petróleo de Irán, donde se carga aproximadamente el 90% del crudo del país en buques cisterna antes de que atraviesen el estrecho de Ormuz. Dado que casi todas las exportaciones de petróleo de Irán comienzan en Kharg y deben transitar por ese corredor, la isla está directamente vinculada a la capacidad de Teherán para amenazar el tráfico de buques cisterna en el estrecho.

La isla ya se ha visto envuelta en el conflicto. La semana pasada, las fuerzas estadounidenses atacaron más de 90 objetivos militares en Kharg, incluyendo depósitos de misiles e infraestructura naval, evitando deliberadamente las instalaciones petroleras. Trump declaró entonces que Estados Unidos había optado por no “destruir la infraestructura petrolera”, lo que indicaba una estrategia limitada que dejaba margen para una mayor escalada.

Desde entonces, la presión no ha dejado de aumentar. Washington ha advertido a Irán sobre la interferencia con el transporte marítimo en el estrecho de Ormuz y ha intensificado las amenazas contra objetivos energéticos iraníes, al tiempo que prepara opciones militares adicionales.

Ahora, esa escalada parece estar entrando en una nueva fase. El Pentágono está considerando si ir más allá de los ataques limitados y aspirar a tomar o mantener el control de la isla, un cambio que supondría una expansión significativa de la participación estadounidense.

La planificación militar se produce incluso después de que el presidente Trump dijera el lunes que Washington había mantenido conversaciones “muy buenas y productivas” con Irán y ordenara una pausa de cinco días en los ataques previstos, lo que crea un contraste entre el mensaje diplomático y la continua preparación operativa.

El plan probablemente comenzaría con los marines asegurando la isla y reparando sus aeródromos, seguidos de la llegada de tropas aerotransportadas como refuerzos, una secuencia que permitiría a Estados Unidos no solo atacar Kharg, sino también tomar el control de la isla. Este enfoque refleja un cálculo estratégico clave: destruir la infraestructura petrolera de la isla asestaría un duro golpe a la economía iraní, pero conllevaría el riesgo de un aumento drástico en los precios mundiales del petróleo y una escalada mayor, mientras que apoderarse o controlar Kharg podría privar a Irán de ingresos, a la vez que preservaría la infraestructura y le otorgaría influencia sobre las acciones de Teherán en el estrecho de Ormuz.

Irán ha trazado líneas rojas claras en torno a este escenario. Fuentes militares han advertido que cualquier ataque contra Kharg desencadenaría una respuesta sin precedentes, incluyendo amenazas de incendiar todas las instalaciones de la región y extender el conflicto a otros corredores marítimos como el estrecho de Bab al-Mandeb. Las autoridades también han señalado la posibilidad de atacar la infraestructura energética en todo el Golfo y de interrumpir las rutas marítimas más allá del estrecho de Ormuz.

En Israel, las autoridades consideran cada vez más que el control de Kharg está directamente ligado al resultado de la guerra. Según informes de recientes conversaciones a puerta cerrada, es improbable que los ataques aéreos por sí solos eliminen la capacidad de Irán para amenazar el transporte marítimo, mientras que el control físico de la isla podría interrumpir simultáneamente los ingresos petroleros y limitar la influencia de Teherán en el Golfo. Un análisis israelí describió la reapertura de Ormuz como una condición necesaria para concluir el conflicto.

Las declaraciones de Trump del lunes añaden un nuevo matiz a esta dinámica. Según él, basándose en el tono y la tónica de las conversaciones, que calificó de “muy intensas” y “constructivas”, Estados Unidos aplazaría los ataques para permitir que continuaran las negociaciones. Irán, sin embargo, negó públicamente que se estuvieran llevando a cabo negociaciones.

Para Washington, la indecisión va más allá de la planificación militar. Una operación terrestre en Irán implicaría el riesgo de bajas estadounidenses, un conflicto más prolongado y complejo, y una escalada generalizada en la región. Además, se enfrentaría a una importante oposición interna, ya que la mayoría de los estadounidenses se oponen al envío de tropas a Irán, y plantearía dudas sobre la disposición de Estados Unidos a permanecer allí. Al mismo tiempo, las implicaciones globales son cada vez mayores. Gran parte del petróleo exportado a través de Kharg se destina a China, y la interrupción de las operaciones en la isla ya ha comenzado a afectar las expectativas de suministro y los mercados energéticos.

La siguiente fase de la guerra podría depender del uso que se le dé a Kharg. Una toma de la isla por parte de Estados Unidos podría reducir drásticamente los ingresos de Irán y debilitar su posición, pero también conlleva el riesgo de desencadenar un conflicto regional más amplio. Evitar tal medida podría mantener intacta la influencia de Irán sobre Ormuz. Una tercera posibilidad es que la amenaza misma se convierta en la base de un acuerdo, permitiendo que se reanuden los viajes marítimos mientras ambas partes se atribuyen la victoria.

Kharg ya no es sólo un objetivo. Se ha convertido en el punto donde convergen la presión militar, la influencia económica y la toma de decisiones políticas, y donde, en última instancia, podría decidirse el rumbo de la guerra.

(Hidabroot)

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