Informes no confirmados de un medio de comunicación de la oposición iraní afirman que el líder supremo de Irán, Mojtaba Khamenei, se encuentra en estado crítico y podría morir en cualquier momento, aunque estas afirmaciones no han sido verificadas de forma independiente.
Según el informe, dos fuentes cercanas al presidente iraní Masoud Pezeshkian declararon al sitio web de la oposición IranWire que ningún miembro del gabinete presidencial se ha reunido con Khamenei desde el ataque estadounidense del 28 de febrero contra el complejo del Líder Supremo, en el que, según se informa, murieron su padre y varios otros miembros de su familia.
Según las fuentes, se están llevando a cabo amplias discusiones al más alto nivel del régimen iraní sobre el deterioro del estado de salud de Khamenei, y circulan rumores de que está gravemente enfermo y que podría no sobrevivir.
Desde que asumió el cargo de Líder Supremo, Mojtaba Khamenei no ha aparecido en público ni ha pronunciado discursos. Aparte de algunas cartas que se le atribuyen y que han sido publicadas por los medios estatales iraníes, se ha mantenido alejado de la vista pública, lo que ha alimentado las especulaciones sobre su salud y su capacidad para gobernar.
Una fuente descrita como cercana al gabinete del presidente Pezeshkian dijo que ningún miembro del gabinete se ha reunido con Khamenei hasta la fecha y agregó: “No nos sorprendería si pronto recibimos noticias de su santa muerte”.
El informe no ha sido confirmado por ninguna otra fuente independiente, y no ha habido ninguna declaración oficial de las autoridades iraníes sobre el estado de salud de Khamenei.
Por otra parte, el Ministerio de Inteligencia de Irán anunció la detención de 21 personas acusadas de mantener vínculos con el Mossad. Según un comunicado oficial difundido por la agencia de noticias iraní ISNA, los sospechosos presuntamente recopilaron y transfirieron información militar y de defensa aérea sensible a la inteligencia israelí.
El ministerio también anunció la detención de otras cuatro personas acusadas de tener vínculos con grupos armados en la provincia de Kerman, alegando que se les encontró en posesión de armas militares, armas de fuego de caza y municiones.
















