Se espera que un equipo especializado de la unidad de búsqueda y rescate Harel 669 vuele a Nepal en las próximas horas para unirse a la búsqueda de un israelí de unos 60 años desaparecido desde que las devastadoras inundaciones y deslizamientos de tierra azotaron el país. El equipo está compuesto por ocho rescatistas israelíes, quienes también trabajarán para localizar al grupo de turistas extranjeros con los que el israelí hacía senderismo en la región de Rasuwa, cerca del paso fronterizo entre Nepal y China.
Según la información recibida por la sala de operaciones de Harel 669, el israelí emprendió una ruta en la zona con un grupo de excursionistas extranjeros. Tras las fuertes inundaciones y deslizamientos de tierra que azotaron la región, se perdió el contacto con los miembros del grupo y se desconoce su paradero desde entonces.
Harel 669 ha descrito la operación como una “compleja misión de rescate”. Además de las búsquedas terrestres, el equipo planea utilizar drones, equipos de observación y otras capacidades tecnológicas para localizar al israelí y a los demás miembros del grupo.
La unidad indicó que “algunas de las rutas de transporte en la zona están bloqueadas, el acceso a ciertas partes del terreno es limitado y las condiciones sobre el terreno plantean importantes desafíos operativos para los equipos de búsqueda y rescate”. Asimismo, señaló que el personal de la unidad mantiene contacto permanente con la familia del israelí, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel y otras partes que operan sobre el terreno.
La delegación parte hacia Nepal mientras se sigue conociendo la magnitud del desastre. Al menos 353 personas han muerto en las inundaciones y más de 1300 siguen desaparecidas. Entre los desaparecidos se encuentran cientos de turistas y ciudadanos extranjeros de decenas de países.
Según los primeros hallazgos e imágenes satelitales, las inundaciones comenzaron tras un derrumbe masivo de hielo y rocas en la región del Himalaya. Parte de un glaciar se desplomó desde gran altura hacia el valle, creando una poderosa corriente de agua, lodo y rocas que arrasó rápidamente zonas pobladas y dejó una destrucción generalizada a su paso.
Inicialmente, se barajó la posibilidad de que un terremoto hubiera provocado el derrumbe y el desastre. Sin embargo, según el Servicio Geológico de Estados Unidos, la actividad sísmica registrada en la zona probablemente fue causada por el propio derrumbe. La investigación sobre las causas exactas del incidente aún continúa.
















