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Shabat Shalom Semanal Edición Rosh Hashaná

Shabat Shalom Semanal Edición Rosh Hashaná

Rab Itzjak Zweig

¡Buenos días! Este próximo viernes por la noche (11 de septiembre), al atardecer, comienza la festividad de Rosh Hashaná. La traducción literal de Rosh Hashaná es “cabeza del año”, pero coloquialmente se le conoce como el Año Nuevo judío. Esta festividad abarca muchos aspectos, pero quizás el tema principal sea que Rosh Hashaná es un día de juicio. De hecho, otro nombre para esta festividad es “Yom Hadin” (Día del Juicio).

Esta actitud hacia Rosh Hashaná se puede rastrear a un pasaje del Talmud (Rosh Hashaná 16b): El rabino Kruspedai dijo en nombre del rabino Yojanan, “En Rosh Hashaná se abren tres libros ante el Santo, Bendito sea Él: Un libro de gente totalmente malvada, y un libro de gente totalmente justa, y un libro de gente intermedia, cuyas buenas y malas obras están igualmente equilibradas.

“Las personas totalmente justas son inmediatamente inscritas y selladas de por vida; las personas totalmente malvadas son inmediatamente inscritas y selladas para la muerte; y a las personas intermedias se les deja su juicio suspendido desde Rosh Hashaná hasta Yom Kipur, quedando su destino indeciso.”

Pero hay un aspecto de Rosh Hashaná que a menudo se pasa por alto. Habiendo crecido en una comunidad ortodoxa y asistido a escuelas religiosas desde la infancia hasta la escuela rabínica, puedo dar fe de que este aspecto de Rosh Hashaná rara vez se menciona y nunca se enfatiza. Pero a medida que crecí y comencé a prestar más atención a las palabras de la liturgia de la festividad, se me hizo muy evidente.

He notado que el hecho de que se denomine a Rosh Hashaná como el Año Nuevo judío, si bien es técnicamente correcto, resulta un tanto engañoso. En términos calendáricos, es efectivamente el Año Nuevo judío. Pero la importancia de Rosh Hashaná trasciende con creces la comunidad judía. Según el Talmud (Rosh Hashaná 16a):

En Rosh Hashaná, todos en el mundo pasan ante el Todopoderoso: kibnei marón. Según una opinión del Talmud, kibnei marón significa que cada ser viviente pasa ante el Todopoderoso como un pastor que cuenta cuidadosamente sus ovejas, una por una. Nuestros sabios nos enseñan que es el día en que el mundo entero es juzgado, tanto judíos como no judíos. Por eso, gran parte de la liturgia de la festividad menciona repetidamente a todos los habitantes del mundo.

En el Talmud existe la opinión de que el sexto día de la creación fue Rosh Hashaná. En otras palabras, el día en que Adam y Java fueron creados -y el día en que pecaron y fueron juzgados por el Todopoderoso (Génesis 3:9-15)- fue Rosh Hashaná. Por lo tanto, debido a que eligieron pecar -un defecto de carácter que transmitirían a sus hijos-, este día fue escogido como día de juicio para siempre. (Cabe señalar que Adam y Java no fueron los primeros judíos, sino que nuestro antepasado Abraham es considerado el primer judío. Adam y Java son los ancestros de toda la humanidad).

Basándonos en la enseñanza anterior de que en Rosh Hashaná hay tres libros abiertos ante el Todopoderoso, podríamos concluir fácilmente que en Rosh Hashaná oramos literalmente por nuestras vidas. Esto explicaría la sensación de temor y presentimiento que se suele sentir en este día tan importante. Sin embargo, si analizamos este concepto con más detenimiento, veremos que no es así.

El hecho de que una persona vaya o no a la sinagoga y rece con fervor en Rosh Hashaná tiene poco que ver con que merezca un año más de vida. No existen tablas actuariales que demuestren de forma concluyente que quienes imploran por sus vidas en Rosh Hashaná vivan más tiempo. Además, todos sabemos que muchas personas malvadas no son inmediatamente condenadas a muerte, o nuestras cárceles quedarían vacías de repente. Entonces, ¿qué significa este pasaje del Talmud?

Para responder a esto, debemos hacernos una pregunta crucial: ¿Qué es lo que realmente intentamos lograr en Rosh Hashaná?

La misión principal que cada persona debe cumplir en Rosh Hashaná es coronar al Todopoderoso como nuestro Rey, cuyo dominio abarca toda la creación; de ahí nuestra promesa de fidelidad hacia Él. Éste es el día en que proclamamos a Di’s como nuestro Rey y que nuestras vidas giran en torno al cumplimiento de su voluntad, para nosotros y para toda la creación. Por lo tanto, toda la liturgia de Rosh Hashaná se centra en Di’s como Rey del mundo entero.

El hebreo es una lengua sagrada con múltiples capas de significado. Como se ha comentado en columnas anteriores, uno de los indicadores de su significado reside en comprender algunas de las connotaciones esotéricas de los valores numéricos asociados a las letras hebreas (conocidas como guematría). La palabra hebrea para corona es kéter, cuyo valor numérico es 620.

Para mí, esto indica que la corona del Todopoderoso solo se completa cuando el pueblo judío guarda los 613 mandamientos de la Torá y el resto del mundo observa las Siete Leyes Noájidas de justicia social. Una prueba más: los sabios enseñan que hay 620 letras hebreas en los Diez Mandamientos; también se ha dicho que esto representa los 613 mandamientos y las Siete Leyes Noájidas (véase Bal Haturim, Éxodo 20:14).

Una vez que empezamos a comprender que nuestra principal responsabilidad en Rosh Hashaná es proclamar a Di’s como nuestro Rey y situarnos en un mundo teocéntrico, podemos comprender cómo se nos concede la vida de inmediato.

Estar conectados con el Todopoderoso significa estar conectados con la vida infinita y eterna. Por el contrario, si (desafortunadamente) elegimos vivir en un mundo egocéntrico, donde todo gira en torno a nosotros mismos en lugar de a Di’s, entonces estamos eligiendo una realidad finita, lo que significa que nos dirigimos inexorablemente hacia la muerte y la aniquilación.

En efecto, en Rosh Hashaná se realiza un juicio: el Todopoderoso examina nuestras acciones del año anterior y las utiliza como base para determinar si vivimos en un mundo teocéntrico o egocéntrico. Nuestro objetivo en Rosh Hashaná es reafirmar nuestra lealtad al Todopoderoso y su propósito para el mundo: un mundo unificado bajo su soberanía. De esto se trata el juicio de Rosh Hashaná. Pero incluso en este juicio encontramos una singular indulgencia del Todopoderoso.

El Talmud también hace una afirmación notable sobre cómo el Todopoderoso, en su infinita bondad, concede a las personas el beneficio de la duda, si lo merecen. ¿Qué hace que una persona sea merecedora de esta bondad? Nuestros sabios nos enseñan una regla importante al respecto, basada en un versículo de la Torá:

“Con justicia juzgarás a tu prójimo” (Levítico 19:15).

Rashi (ad loc) explica que este versículo se refiere a la obligación de conceder a una persona el beneficio de la duda. Por lo tanto, al ver a alguien con un comportamiento cuestionable, debemos presumir que desconocemos la situación completa o que la persona sólo tiene buenas intenciones. Por ejemplo, si ves a un vecino judío conduciendo en Shabat, no pienses: “¡Ah, sabía que era falsamente piadoso!”, sino que piensa que está haciendo una buena obra: “¡Qué bien, está dispuesto a sacrificar el Shabat para llevar a un amigo al hospital! Espero que esté bien”.

Una de las fuentes de esto se encuentra en el antiguo libro de ética judía conocido como Pirkei Avot (Ética de nuestros padres), que afirma que debemos juzgar a todos según su mérito (1:6). El Talmud (Shabat 127b) va un paso más allá y declara: “Quien juzgue a su amigo según su mérito será juzgado (por el cielo) según su mérito”. Rashi, en su comentario sobre Pirkei Avot, también afirma que el Todopoderoso juzga favorablemente a quienes dan a los demás el beneficio de la duda.

Este principio, según el cual Di’s nos concede el beneficio de la duda si nosotros se lo concedemos a los demás, es difícil de comprender. Al fin y al cabo, cuando concedemos el beneficio de la duda a otros es porque desconocemos sus intenciones y la totalidad de la situación. Sin embargo, el Todopoderoso es omnisciente y conoce absolutamente todo lo que cada persona hace y por qué lo hace. ¿Cómo podemos entender que Di’s sea indulgente y presuma la inocencia cuando Él lo sabe todo?

Recuerdo aquella vez, hace muchos años, cuando un amigo me contó sobre una cita desastrosa que había tenido la noche anterior. Empezó quejándose: “En cuanto la vi, supe que iba a ser una persona que me juzgara”. Lo miré fijamente, asombrado de que no se hubiera dado cuenta de la ironía.

Pero, en realidad, todos hacemos esto. Al conocer a alguien nuevo, analizamos si merece nuestra amistad. Esperamos hasta que esa nueva persona justifique una relación con nosotros. Casi nunca le damos a alguien el beneficio de la duda ni nos entregamos por completo hasta estar seguros de que “merece” nuestra amistad.

Aquí reside la notable excepción al sistema de justicia de Di’s; un sistema en el que debemos justificar nuestra existencia. Cuando una persona juzga a los demás a favor del mérito —cuando les concede el beneficio de la duda sin exigirles que justifiquen sus acciones— el Todopoderoso le devuelve el favor.

Que Di’s juzgue a alguien por sus méritos no se refiere a un acto específico; Él ya conoce las intenciones detrás de cada acción. Pero si estamos dispuestos a suspender nuestro juicio sobre los demás, Di’s hace lo mismo por nosotros. Esto también es la consecuencia de uno de los principios más importantes de la Biblia: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. Así como trataste a tu prójimo, el Todopoderoso te trata a ti.

Esto explica por qué Rosh Hashaná es, de hecho, una festividad. La oportunidad que tienen los mortales de alcanzar la vida eterna, al relegar la muerte física a una mera etapa en su evolución, es una gran muestra de bondad del Todopoderoso. Sí, es un día solemne, un día en el que debemos centrarnos en la coronación de nuestro Rey, pero también es una oportunidad para trascender nuestra realidad física, y eso es algo que sin duda merece ser celebrado.

Que nosotros, junto con el mundo entero, merezcamos un dulce Año Nuevo lleno de buena salud, prosperidad y paz mundial para TODAS las creaciones de Di’s.

Encendido de la velas de Shabat
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Jerusalén 6:14
Miami 7:11 – Ciudad del Cabo 6:17 – Guatemala 5:48
Hong Kong 6:13 – Honolulu 6:19 – Johannesburgo 5:41
Los Ángeles 6:46 – Londres 7:09 – Melbourne 5:48
México 6:24 – Moscú 6:39 – Nueva York 6:53
Singapur 6:46 – Toronto 7:17

Cita del día

Hacer de D’s Rey significa recordar que soy un sujeto, no el sujeto absoluto.

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