Sivan Rahav Meir
También los judíos ashkenazíes ya han comenzado a recitar las oraciones de Selijot, y dentro de todas las ceremonias de Selijot que se realizan en el mundo, hay un momento considerado culminante: el momento en que se pronuncian los 13 atributos de misericordia.
Las personas los pronuncian, rezan, claman, cantan y repiten una y otra vez estas palabras, que describen las formas en que Di’s conduce el mundo: cómo se apiada y brinda una nueva oportunidad a quien ha pecado, cómo actúa con nosotros con bondad y misericordia.
Estas palabras fueron pronunciadas por primera vez después del pecado del becerro de oro, cuando nos arrepentimos de nuestro pecado y fuimos perdonados:
“Hashem, Hashem, Di’s compasivo y misericordioso, lento para la ira y abundante en bondad y verdad; que conserva Su bondad para miles de generaciones, que perdona la iniquidad, la transgresión y el pecado, y limpia.”
Nuestros comentaristas explican algo fundamental: el objetivo no es solamente proclamar cuán compasivo y misericordioso es Di’s, ni cuán dispuesto está a perdonar. El secreto está en vivir nosotros mismos de acuerdo con estas cualidades.
Nuestros Sabios dicen: “Así como Él es misericordioso, tú también debes ser misericordioso.”
Di’s nos enseña a parecernos a Él: a hacer bondad, a ser pacientes y compasivos.
Y hay aquí un nivel más profundo: así como una persona juzga a otra en este mundo, será juzgada desde el Cielo. Así como el ser humano se comporta con los demás, así Di’s se comporta con él.
Es decir, en estos días de Selijot, mientras nos acercamos a Rosh Hashaná y Yom Kipur, no debemos limitarnos a recitar los 13 atributos de misericordia, sino tratar de adoptarlos y vivirlos nosotros mismos.
Que tengamos el mérito de lograrlo.
















