Una familia judía de origen iraquí ha presentado una demanda por 21,5 millones de euros contra el gobierno francés ante un tribunal civil de París, acusando a Francia de utilizar el edificio que albergó su embajada en Bagdad durante aproximadamente 50 años sin pagar a los propietarios judíos del inmueble.
El edificio pertenecía a los hermanos Ezra y Khadouri Lawi, quienes emigraron a Canadá a finales de la década de 1940, conservando la propiedad del inmueble en Bagdad.
En 1964, el embajador francés en Irak firmó un contrato de alquiler con los hermanos. Pero en 1974, el Ministerio de Asuntos Exteriores francés dejó de pagarles el alquiler y, en su lugar, comenzó a transferir el dinero directamente a las autoridades iraquíes, amparándose en la legislación local que penalizaba a los judíos que habían abandonado el país.
Los abogados Jean-Pierre Mignard e Imran Garmi, representantes de los demandantes, argumentan que el caso involucra propiedades judías que fueron confiscadas con la cooperación del Ministerio de Asuntos Exteriores francés. Sostienen que Francia acató una medida unilateral y antisemita de Irak sin impugnarla.
Los abogados afirmaron que la familia se siente traicionada por un inquilino que, en su opinión, debería haber defendido la protección de los derechos humanos.
Paralelamente a la demanda civil, los miembros de la familia han interpuesto un recurso aparte ante un tribunal administrativo de apelaciones. Un tribunal administrativo anterior rechazó su solicitud tras dictaminar que no tenía jurisdicción para resolver el asunto.
El Ministerio de Asuntos Exteriores francés ha argumentado que celebró contratos de alquiler con las autoridades iraquíes porque los propietarios históricos habían sido legalmente desposeídos de la propiedad en virtud de la legislación iraquí.
Los abogados de la familia rechazan esa postura y advierten que equivale a una denegación de justicia. Mignard argumentó que la República Francesa está ocupando un edificio que no le pertenece.
















