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¿Estrés y aumento de peso? Científicos israelíes encuentran una pieza que faltaba

¿Estrés y aumento de peso? Científicos israelíes encuentran una pieza que faltaba

Foto: Zulmaury Saavedra / Unsplash

Un estudio del Instituto Weizmann revela cómo un gen activo en el cerebro adulto coordina la respuesta al estrés y el metabolismo, y abre nuevas preguntas sobre posibles tratamientos de trastornos vinculados a ambos sistemas

¿Por qué el estrés puede terminar afectando el cuerpo? Científicos del Instituto Weizmann encontraron una pieza inesperada de esa conexión: un gen que, además de participar en la formación del cerebro antes del nacimiento, sigue actuando en la adultez para coordinar la respuesta al estrés y el equilibrio del metabolismo.

El gen se llama Orthopedia (Otp), y hasta ahora se lo conocía principalmente por su papel durante el desarrollo del cerebro. Los investigadores de la universidad israelí descubrieron que su función no termina allí: en el cerebro adulto, Otp sigue activo y participa en la regulación de sistemas hormonales vinculados tanto con la respuesta al estrés como con el metabolismo.

Para comprobar si Otp seguía siendo relevante una vez formado el cerebro, los investigadores desarrollaron una herramienta genética que les permitió desactivarlo selectivamente en determinados grupos de células del cerebro adulto de ratones, sin alterar su desarrollo. El resultado fue contundente: al perder la actividad del gen, el sistema de respuesta al estrés se descontroló.

“Descubrimos que el mismo programa genético que da forma a las conexiones neuronales del cerebro durante el desarrollo embrionario sigue desempeñando un papel fundamental en la regulación de la respuesta al estrés y el equilibrio energético del organismo a lo largo de su vida”, explicó el profesor Gil Levkowitz, cuyo equipo llevó a cabo el estudio en colaboración con el laboratorio del profesor Alon Chen.

Efectos claros

El equipo se concentró en el hipotálamo, una pequeña pero crucial región del cerebro que regula funciones básicas como el hambre, el sueño, la reproducción y la respuesta al estrés. Mediante la herramienta genética desarrollada para el estudio, los científicos apagaron Otp en grupos específicos de células de ratones adultos y observaron qué ocurría cuando el gen dejaba de actuar, sin interferir en la formación del cerebro.

Los efectos fueron claros. Los ratones liberaron cantidades mayores de corticosterona y otras hormonas del estrés, mientras mostraban conductas similares a la depresión: se retraían y abandonaban rápidamente frente a situaciones estresantes. En otras palabras, al desactivar Otp, los animales perdían buena parte de su capacidad para afrontar el estrés.

La alteración de Otp también desestabilizó el metabolismo. Los niveles de hormonas tiroideas de los ratones disminuyeron, bajó su temperatura corporal y aumentó el colesterol. Aunque comían normalmente y pesaban aproximadamente lo mismo que los animales de control, acumularon más grasa corporal y respondieron peor a las señales de hambre.

Para los investigadores, estos resultados ayudan a explicar por qué estrés y metabolismo pueden estar estrechamente ligados también en las personas.

La depresión y la ansiedad no son asuntos solamente psicológicos

Levkowitz señaló que la depresión y la ansiedad pueden parecer problemas exclusivamente psicológicos, pero en algunos casos los análisis de sangre revelan niveles bajos de hormonas tiroideas, una alteración que puede influir tanto sobre el estrés como sobre el colesterol, el azúcar en sangre y el metabolismo en general.

El estudio -cuyos resultados se publicaron en la revista científica Endocrinology– abre “una nueva perspectiva sobre los trastornos cerebrales y metabólicos”, afirmó la universidad en su reporte sobre la investigación.

“Sugiere examinarlos a la luz de una pregunta fundamental: ¿ciertos problemas con la resiliencia al estrés o el metabolismo tienen su origen en el desarrollo temprano, o son consecuencia de una alteración regulatoria que surge más adelante en la vida?”.

De cara al futuro, añadieron, los científicos podrían actuar sobre ramas específicas de la red controlada por Otp, en lugar de intentar corregir todo el sistema a la vez.

“Identificamos un nuevo regulador maestro del equilibrio en el cerebro y el cuerpo”, aseguró Levkowitz. Entender mejor cómo funciona, completó, podría “conducir algún día a métodos más precisos para tratar diferentes aspectos del estrés y la disfunción metabólica, no desactivando el sistema cuando algo no funciona correctamente, sino restableciéndolo gradualmente al equilibrio”.

(Israel económico)

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