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¿Qué necesita el mundo? Una desaceleración intencional

¿Qué necesita el mundo? Una desaceleración intencional

Sivan Rahav Meir

Hay una verdadera conmoción en el mundo de la inteligencia artificial: en los últimos días, algunos de los principales personajes de la industria de la Inteligencia Artificial están pidiendo reducir deliberadamente el ritmo de desarrollo en este campo. 

Según ellos, la tecnología está avanzando demasiado rápido, sin que exista la capacidad de supervisarla adecuadamente, y esto es peligroso. 

Piden iniciar una “desaceleración intencional”. Tomarse un respiro. Pensar. Analizar. Observar. Planificar.

Y cuanto más cobra impulso la inteligencia artificial, más significativa e influyente se vuelve un sencillo precepto judío, una sencilla halajá. Piensen en una familia que esta mañana se sienta en la Sucá, en la cabaña. con las cuatro especies, para compartir una comida familiar durante Jol HaMoed de Sucot, los días intermedios de la fiesta de Sucot.

Ésta es una imagen de la victoria de la humanidad sobre la inteligencia artificial. Porque la festividad de Sucot nos recuerda aquello que la tecnología no puede hacer por nosotros: hay que tomar con las propias manos un etrog – la sidra, un lulav -un ramo de palmera, hadas -que son las ramas de mirto y la aravá – que son ramas de sauce; recitar la bendición correspondiente y agitarlos.

Lo mismo ocurre al salir de la sucá. 

Es una mitzvá, un precepto que no se puede cumplir a través de una pantalla: hay que alejarse un poco de las paredes de concreto, de las computadoras, de una vida demasiado fija y estructurada, y salir a la naturaleza, contemplar el cielo, vivir durante una semana en una estructura frágil y temporal, pero sagrada.

¿Cómo lo expresaron los principales líderes de Inteligencia Artificial del mundo? Hace falta una desaceleración intencional. 

La festividad de Sucot nos ofrece precisamente esto: una desaceleración intencional.

¡Que continúen disfrutando de una festividad llena de felicidad!

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