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Cómo ayudar a los niños a tener éxito en la escuela sin hacer el trabajo por ellos

Cómo ayudar a los niños a tener éxito en la escuela sin hacer el trabajo por ellos

Adina Soclof

El comienzo del año escolar siempre es emocionante. Hay nuevos profesores, cuadernos nuevos y la promesa de un nuevo comienzo. Pero una vez que la emoción inicial se desvanece y todos se adaptan a sus rutinas, la realidad escolar comienza a hacerse presente.

Hay tareas que completar, exámenes para los que estudiar y, a veces, asignaturas que a nuestros hijos les resultan difíciles. Como padres, queremos que nuestros hijos tengan buen rendimiento escolar. Sin embargo, también queremos que se conviertan en estudiantes independientes y seguros de sí mismos, que sepan afrontar los retos.

Aquí tienes tres maneras sencillas en las que podemos ayudarte.

1. Déjalos luchar un poco.

Es difícil ver a nuestros hijos sufrir, especialmente cuando conocemos la respuesta o podemos resolver fácilmente el problema por ellos.

Cuando nuestros hijos tienen dificultades con los deberes, nuestro primer instinto suele ser intervenir y ayudarlos. Pero si nos excedemos, podemos transmitirles, sin querer, el mensaje de que no pueden arreglárselas sin nuestra ayuda.

Aprender a menudo requiere esfuerzo, paciencia y un poco de frustración. En lugar de darles la respuesta, podemos preguntar: “¿Qué has intentado hasta ahora?” o “¿Qué podrías hacer a continuación?”.

Por supuesto, hay una diferencia entre permitir que un niño supere un reto manejable y dejarlo abrumado. Nuestro trabajo es brindar apoyo sin tomar el control.

2. Considera los errores como parte del aprendizaje.

Muchos niños se desaniman cuando cometen errores. Pueden decir: “Soy pésimo en matemáticas” o “Nunca voy a entender esto”.

Podemos ayudarles a comprender que los errores son una parte normal del aprendizaje.

En lugar de corregirlos inmediatamente, podríamos decir: “Veamos cómo lo descubriste” o “¿Qué podrías intentar de manera diferente?”.

También podemos compartir nuestros propios errores. Cuando los niños ven a los adultos cometer errores, aprender de ellos e intentarlo de nuevo, empiezan a comprender que equivocarse no significa que sean incapaces.

3. Céntrate en las estrategias, no sólo en las calificaciones.

Es natural celebrar cuando nuestros hijos sacan buenas notas. Pero si nos centramos únicamente en los resultados, los niños pueden llegar a pensar que su éxito depende enteramente de su rendimiento académico.

En cambio, podemos prestar atención al proceso.

“Me di cuenta de que empezaste a estudiar unos días antes del examen.”

“Intentaste resolver ese problema de una manera diferente.”

“Seguiste trabajando incluso cuando la tarea era difícil.”

Este tipo de retroalimentación ayuda a los niños a reconocer qué estrategias son útiles y los anima a seguir utilizándolas.

Formando aprendices independientes

Como padres, queremos que nuestros hijos tengan éxito en la escuela, pero nuestro objetivo final es ayudarles a desarrollar las habilidades que necesitarán a lo largo de sus vidas.

Al brindarles oportunidades para resolver problemas, aprender de sus errores y reconocer su propio progreso, les estamos ayudando a convertirse en aprendices capaces y seguros de sí mismos.

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