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¡La conexión no tiene límites!

¡La conexión no tiene límites!

Sivan Rahav Meir

Escuché la siguiente reflexión de la Rabanit Dina Wolmark:

No existe un límite para mejorar las relaciones humanas, afirmó, y luego explicó: En la Parashá de esta semana leímos acerca de nuestro patriarca Abraham y nuestra matriarca Sara. Sobre los visitantes que llegan a su carpa le preguntan a Abraham: “¿Dónde está Sara, tu esposa?”.

Los comentaristas se preguntan: ¿Por qué esto es importante? ¿Por qué la Torá nos cuenta que los visitantes preguntaron dónde estaba Sara?

Rashi responde con palabras muy profundas: “Para hacerla más querida a los ojos de su esposo”.

Cuando los visitantes mencionaron a Sara, nuestra Matriarca, también recordaron sus buenas cualidades: su modestia, sus plegarias y su hospitalidad. De esta manera, hicieron crecer el cariño de Abraham, nuestro Patriarca, hacia ella.

Abraham tenía 99 años. Estaba casado con Sara desde hace aproximadamente 70 años. Ambos eran muy ancianos y justos. Sin embargo, descubrimos que siempre es posible alegrar a un esposo y a una esposa, y hacer que se quieran aún más el uno al otro.

Resulta que no existe un límite máximo en las relaciones humanas. No hay fin. Siempre podemos agregar más cercanía, más palabras amables y más elogios. Una sola frase puede hacer que las personas vuelvan a recordar la luz que existe en el otro.

Los vínculos humanos, nuestras relaciones personales, no tienen fin.

Que también nosotros tengamos el mérito de encontrar siempre las palabras adecuadas para hacer que cada día nos queramos un poquito más unos a otros. 

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