Sivan Rahav Meir
En Jerusalem, este año colocaron este letrero temprano, debido a la gran multitud que asiste a las oraciones de Selijot. Desde el primer día de Selijot, estaba escrito a la entrada de la ciudad, en letras grandes: “Evite llegar en vehículo privado para Selijot y utilice el transporte público”.
El educador Efraim Oren vio la frase y escribió al respecto: “Hay algo muy profundo aquí. Para las oraciones de Selijot, nunca venga como persona particular, sino ven como parte de un público. Esto no es algo privado, sino que es más bien una conexión con todo el público”.
Efraim Oren tiene razón. Éste es un evento nacional. La foto que me envió el portavoz del Muro de los Lamentos después de las primeras oraciones de Selijot de este año me pareció ilógica. Al principio pensé que era una foto de la última noche de Selijot, la noche más concurrida del año pasado, pero no era así. La plaza frente al Muro de los Lamentos estaba así de llena la primera noche, y cada noche a partir de allí, ha roto el récord anterior.
¿Qué lleva a un grupo de empleados bancarios, a hombres y mujeres, a jasidim de Breslov, y sobre todo a un gran número de adolescentes y jóvenes de más de veinte años a estar allí a medianoche, a costa de las preciosas horas de sueño? ¿Acaso no escucharon noticias en la radio durante el camino, y no están informados que están supuestos pelear y no cantar juntos? Quizás esta profunda unidad se encuentra en lo que todos los que vienen tienen, independientemente de sus opiniones: un alma.
Elyasaf Ezra escribió esta semana en Instagram, sobre este nuevo lenguaje, muy diferente del lenguaje sectorial, político y mediático con el que estamos acostumbrados a contar nuestra historia: “Lo mejor que puedes hacer por ti ahora mismo es ir a Selijot en el Muro de los Lamentos. Elige una noche. Ponte la ropa más bonita que tengas en tu armario. Escucha piyutim- poemas litúrgicos cantados mientras conduces. Llena tu alma de espiritualidad. Respira hondo y llena tus pulmones de santidad. Todas las fiestas del mundo, todos los restaurantes del mundo, todas las citas del mundo, no se comparan con esto. Ningún encuentro se compara con un encuentro con Di’s”.
Así que, dondequiera que estés, estás invitado a ir a Selijot al finalizar Shabat. Y ahora que Shabat se acerca, también este es un tiempo de encuentro con El.
¡Shabat Shalom!
















