Sivan Rahav Meir
Esto es algo de lo que dije ayer en la comunidad de Meitar, en la escuela secundaria donde Rani creció, en un evento dedicado a lograr el regreso del cuerpo de Ran Gvily Z¨L para que sea enterrado en Israel: “Queridos Itzik y Tali, los padres de Rani, ustedes acaban de regresar de los Estados Unidos, de un encuentro con Trump. No fueron ustedes quienes tuvieron el privilegio de conocer a Trump. ¡Trump tuvo el privilegio de conocerlos a ustedes! Quien tiene el mérito de conectarse con ustedes, se conecta con el lado correcto de la historia, con la verdad, la moral, la justicia y el judaísmo.
Recé por Rani al encender las velas de Shabat. Todos los nombres de los secuestrados desde Simjat Torá ya fueron retirados de la lista. Todos ya están en casa, todos abrazan a sus madres, o —en otros casos— infelizmente fueron llevados a la sepultura en Israel. Nos queda un solo nombre desde el 7 de octubre: Ran, hijo de Tali. Todo el mundo judío está concentrado en un solo nombre, de un solo hijo y de una sola madre.
Y pensé que hay aquí un mensaje. De pronto, entre tantos nombres, rendemos honor a un solo judío. Comprendemos el valor de una sola persona. No pudimos darles a todos el honor y el espacio que merecían, y ahora todos escuchan únicamente su historia: cómo un solo policía corrió aquella mañana, cuando todavía se estaba recuperando de una cirugía, salvó a cientos de personas y finalmente cayó cerca del kibutz Alumim.
Rani se enfrentó al mal absoluto. Es el mismo mal que hoy hace tambalear a Irán, y ojalá también allí el mal se derrumbe. Sinwar, Nasrallah… Rezamos para que un régimen de maldad más, otro imperio de odio hacia Israel sea arrojado ahora al basurero de la historia. Es la misma historia.
Ahora comenzamos a leer el libro de Éxodo, en el que pasamos de la esclavitud a la redención. ‘Por el mérito de las mujeres justas Israel fue redimido’, dicen nuestros sabios, ‘y por el mérito de mujeres justas seremos redimidos’. Estamos descubriendo a tantas mujeres justas en nuestra generación. Tali, yo no te conocía antes, y hoy te escucho hablar en todo el mundo sobre fortaleza, fe y unidad. Contaste que no hace mucho comenzaste tú misma a encender las velas de Shabat. Millones de mujeres rezan por Ran al encender las velas, y ahora tú también lo haces.
Que muy pronto tengan el mérito de llevar a Rani a una sepultura judía, y que todos nosotros, en todos los ámbitos, merezcamos la redención”.
















