Sivan Rahav Meir
Desde que Trump declaró el próximo sábado como un “Shabat nacional”, he visto innumerables reacciones. Nos emociona profundamente el hecho de que el presidente de los Estados Unidos valore el Shabat y nos llame a observarlo. Aquí hay dos reacciones especialmente emotivas:
Comencemos con los millones de judíos en Estados Unidos cuyo Shabat nunca recibió un trato de tal importancia. De allí que el “Shabat nacional” llega a ser una gran reparación histórica. Una amiga mía, periodista estadounidense, me escribió después del anuncio de Trump:
“Mi bisabuelo llegó a Estados Unidos antes del Holocausto e intentó guardar Shabat a pesar de todas las dificultades. En aquella época había una frase famosa que los empleadores decían a los trabajadores judíos: ‘Si no vienes el sábado, no vengas tampoco la próxima semana’. ¿Quién hubiera imaginado que algún día un presidente de Estados Unidos diría exactamente lo contrario? Los seis hijos de mi bisabuelo abandonaron el judaísmo. Hoy, casi todos sus bisnietos no son judíos. Yo soy la única bisnieta que guarda Shabat”.
Y el rabino Manis Friedman, uno de los rabinos más influyentes y populares actualmente en Estados Unidos, sostiene que ésta es la cura profunda contra el antisemitismo: el judaísmo no visto como perseguido, y amenazado, sino como una luz que ilumina.
“No deberíamos decir: ‘Nos odian’. Deberíamos generar inspiración y admiración. Vivir nuestros valores de una manera que haga que otros se maravillen, se impresionen y se entusiasmen. Si hay persecución contra nosotros, es porque aún no hemos realizado plenamente nuestra misión. La solución no es simplemente que no les griten a los judíos en la calle. Esto es lo mínimo. Aspiramos al máximo. La solución es lo que vimos esta semana: que el mundo reconozca nuestro mensaje para toda la humanidad. Éste es el camino hacia la redención”.
Entonces, ¿cuáles son tus planes para el próximo Shabat? ¿Cómo se puede elevarlo y mejorarlo, tanto para nosotros como para los demás?
Shabat Shalom .
















