Las delegaciones estadounidense, libanesa e israelí tienen previsto iniciar el martes en Roma una nueva ronda de conversaciones directas entre Israel y el Líbano.
Líbano considera un éxito el despliegue del Ejército Libanés en la primera zona piloto y espera ampliarlo a otras zonas de las que posteriormente se retirarían las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI).
Sin embargo, Estados Unidos e Israel aún no han emitido una evaluación completa del desempeño del Ejército Libanés, en particular de su capacidad para impedir el regreso de los terroristas de Hezbolá a esas zonas piloto. Se espera que dicha evaluación sea decisiva para determinar si se aprobarán nuevos despliegues libaneses. El principio rector permanece inalterable: la implementación exitosa por parte del Líbano irá acompañada de una retirada gradual de Israel, conforme al marco establecido de “paso a paso”.
Según Al Arabiya, el ejército libanés ha cumplido con las exigencias de Estados Unidos e Israel y ha evitado repetir lo que se describió como el fracaso del año pasado al sur del río Litani, cuando las fuerzas libanesas no lograron localizar los depósitos de armas de Hezbolá mientras el grupo terrorista continuaba introduciendo de contrabando nuevo equipamiento.
Mientras tanto, Líbano ha reforzado las medidas de seguridad en el Aeropuerto Internacional de Beirut y ha intensificado las inspecciones en sus puertos marítimos para prevenir el contrabando de armas procedentes de Irán. Sin embargo, la frontera entre Líbano y Siria sigue siendo motivo de gran preocupación. Las evaluaciones estadounidenses indican que la presencia de Irán y Hezbolá en Siria, sumada a la permeabilidad de la frontera, continúa facilitando el contrabando de armas a gran escala.
En un aparente intento por abordar esas preocupaciones antes de las conversaciones, el ejército libanés publicó el martes por la mañana fotografías que mostraban cohetes que, según afirmó, interceptó a lo largo de la frontera con Siria antes de que pudieran ser entregados a Hezbolá.
Otro tema humanitario complejo que se prevé abordar es el destino de los presos, detenidos, desaparecidos y los restos de los fallecidos. Líbano exige la liberación de los terroristas de Hezbolá encarcelados en Israel, así como la devolución de los cuerpos de los miembros de Hezbolá muertos en enfrentamientos con las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI).
Por su parte, Israel presenta información sobre judíos libaneses que fueron secuestrados en Beirut durante la guerra civil de los años 80, asesinados y cuyos cuerpos fueron escondidos, junto con otros que desaparecieron entre 1975 y 1991.
La lista de judíos secuestrados en Beirut durante la década de 1980 incluye al líder de la comunidad judía libanesa Itzjak Sasson, al secretario de la comunidad Salim Jammous, a cuatro miembros de una familia y a miembros de varias otras familias. La mayoría desapareció en el oeste de Beirut, cuando grupos como Amal y Hezbolá controlaban la zona.
















