Sivan Rahav Meir
Es difícil despedirse del Libro de Bereshit (Génesis). Así que he aquí algunos pensamientos más antes de hojear el libro de Shemot (Exodo) esta semana…
1. La Torá dedica sólo unos 30 versículos a la descripción de la creación del mundo, al comienzo del libro. Luego dedica unos 1.500 versículos al tema central: el hombre, su alma, la familia, la fe, los conflictos y los valores. En el principio Dios creó los cielos y la tierra- y al hombre.
Nuestro principal desafío, hasta el día de hoy, es comportarnos como alguien que fue creado a la imagen y semejanza de D-s.
2. Es costumbre decir que el libro de Génesis termina con un “happy end”, un final feliz. Los hermanos se reconcilian con Yosef, Yaacov nuestro Patriarca llega a Egipto, la familia se reencuentra. Pero no es cierto. Al final del libro, Yaacov pide ser enterrado en el futuro, en la Tierra de Israel, y les recuerda a sus hijos: el exilio es temporal, nuestra dirección futura es la Tierra de Israel. Es lindo que la familia esté unida pero también debemos estar unidos con nuestra patria. Tenemos una casa, y ésta no está en Egipto.
3. Este es probablemente el libro más influyente de la historia. Si se realizara una lista de honorables, las personas que más influyeron en la humanidad son Abraham nuestro Patriarca y Sara nuestra Matriarca. No por haber alcanzado logros económicos o militares, después de todo había imperios más fuertes en aquel momento. No a causa de publicidad ni por respeto, ya que eran bastante anónimos en tiempo real. Ellos influyen en miles de millones de personas, hasta el día de hoy, solo porque fundaron una familia basada en la fe, la bondad y la difusión de la luz.
Tres puntos para la reflexión.
¡Que tengas una buena semana!














