La hija y el yerno de un financista nazi que ayudó a saquear las colecciones de arte judías de Europa durante la Segunda Guerra Mundial fueron acusados el jueves en Argentina de ocultar docenas de obras robadas, incluidas 22 pinturas del modernista francés Henri Matisse.
El caso estalló el mes pasado después de que “Retrato de una dama”, una pintura del siglo XVIII del artista barroco italiano Giuseppe Ghislandi, apareciera en un anuncio inmobiliario de una propiedad en Argentina, para luego desaparecer poco después. La obra llevaba ocho décadas desaparecida.
Los investigadores posteriormente rastrearon la pintura hasta la casa de Patricia Kadgien, de 58 años, hija del oficial nazi Friedrich Kadgien, quien huyó a Argentina después de la guerra y falleció allí en 1978. Redadas policiales en la ciudad costera de Mar del Plata descubrieron el Ghislandi desaparecido y un conjunto de obras adicionales, incluyendo 22 lienzos de la década de 1940 de Matisse. El origen de otras pinturas incautadas aún está bajo investigación.
Friedrich Kadgien, antiguo asesor financiero de Adolf Hitler, participó en el transporte de obras de arte robadas a familias y coleccionistas judíos a Sudamérica durante la guerra. Entre las víctimas se encontraba el comerciante holandés Jacques Goudstikker, quien falleció en 1940 mientras huía de la invasión nazi de los Países Bajos.
Su “Retrato de una dama” se encontraba entre los cientos de piezas expoliadas de su colección, gran parte de la cual fue repartida por altos líderes nazis, incluido el fundador de la Gestapo, Hermann Goering. Aunque más de 300 obras fueron recuperadas posteriormente por el estado neerlandés y devueltas a los herederos de Goudstikker, muchas siguen desaparecidas en todo el mundo.
El Ghislandi redescubierto, cuyo valor se cree que hoy ronda los 50.000 dólares, es el último recordatorio de cómo el arte saqueado por los nazis sigue resurgiendo más de 80 años después del Holocausto.
La hija de Kadgien, Patricia, y su esposo de 60 años entregaron la pintura de Ghislandi a las autoridades y fueron acusados formalmente de “ocultación” durante una comparecencia judicial el jueves. La fiscalía afirma que la pareja ocultó la obra a sabiendas durante décadas, sólo para ser descubierta por la aparición fortuita de la obra de Ghislandi en un anuncio inmobiliario.
Imágenes de la pintura fueron exhibidas esta semana en el Ministerio Público Fiscal de Mar del Plata, donde el profesor de artes visuales argentino Ariel Bassano la identificó como el retrato barroco perdido documentado por primera vez en el diario holandés AD.
El caso pone de relieve el oscuro papel de Argentina como refugio para los nazis que huían tras la Segunda Guerra Mundial. Miles de funcionarios y colaboradores nazis cruzaron el Atlántico hacia Sudamérica, donde muchos, como Kadgien, construyeron vidas tranquilas al abrigo del enjuiciamiento. Chile y Argentina, en particular, se hicieron famosos por albergar a fugitivos vinculados al régimen de Hitler.
















