Sivan Rahav Meir
Hoy es 18 de Elul, el día en que nació el santo Baal Shem Tov, fundador del movimiento jasídico. Les comparto una de las hermosas historias que escuché sobre él (y, de hecho, sobre nosotros), que se encuentra en el libro “Ligdol”:
El mes de Elul estaba a punto de terminar. El nuevo año estaba a punto de comenzar, y se acercaban los días conocidos como “Yamim Noraím”: empezando con Rosh Hashaná – el nuevo año, luego los Diez Días de Arrepentimiento hasta llegar a Yom Kipur. Un día, el santo Baal Shem Tov llegó a un pequeño pueblo. Todos los habitantes estaban muy emocionados por la llegada del distinguido visitante y esperaban que se quedara con ellos el mayor tiempo posible, quizás incluso durante las festividades que se acercaban.
“¿Quién es el cantor que rezará y dirigirá las oraciones de Yamim Noraím aquí?”, preguntó el Baal Shem Tov.
“Se llama Yaakov”, le respondieron. “Es él quien dirige las oraciones de la comunidad todos los años”.
“¿Y cómo reza?”, preguntó el Baal Shem Tov.
“Reza de una manera muy hermosa”, respondieron. “Tiene una voz clara, conecta a todos los fieles de la sinagoga con la oración, pero hay algo un poco extraño: dice todos los Viduim– las confesiones de las faltas y pecados de Yom Kipur con melodías alegres. Todas las partes de la oración que tratan sobre los pecados, las faltas: ‘Hemos pecado, hemos traicionado’, ‘por el pecado que pecamos´, las canta con alegría”.
El Baal Shem Tov pidió ver a Yaakov y le preguntó: “¿Por qué cantas las confesiones con alegría? ¿No es apropiado decir estas palabras con seriedad, con pesar, incluso con lágrimas?”. Ésta fue la respuesta de Yaakov, el cantor: “Un sirviente que limpia la suciedad del patio del palacio real se alegra mucho al hacerlo. Ama al rey y sabe que lo alegra con sus acciones, así que canta mientras limpia el palacio”.
“Respondiste bien”, dijo el Baal Shem Tov. “Me encantaría rezar contigo aquí en las Fiestas”.
¿Cuál es el mensaje para nosotros? El rey en la historia es Di-s, el palacio es nuestro mundo, nuestra vida, y cada uno de nosotros recibe una invitación especial del rey para limpiarlo una vez al año.
El fundador del movimiento jasídico quiere que sepamos que el mes de Elul, Rosh Hashaná, los Diez Días de Arrepentimiento y Yom Kipur no son días de depresión ni amargura, sino todo lo contrario. Son días de gran alegría por la oportunidad que se nos da de corregir nuestras acciones. Piensa en un mundo donde es imposible arrepentirse y empezar de cero, donde cada error queda grabado en piedra para siempre, porque no hay corrección ni posibilidad de mejoría. Es cierto que no siempre es agradable “limpiar la mugre”, pero debemos recordar que la posibilidad de empezar de cero es un privilegio. Entonces, ¿cómo podríamos no ser felices?
















