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Teshuvá: Todo comienza con una sonrisa

Teshuvá: Todo comienza con una sonrisa

10 datos importantes

1. Las Mitzvot deben cumplirse con alegría, incluso la Mitzvá del arrepentimiento. Cuando alguien se arrepiente por amor a Di’s, todos sus pecados se convierten en méritos (Yoma, 86b). Esto por sí solo es razón suficiente para cumplir con alegría esta preciosa Mitzvá. Pero aún más, la Mitzvá del arrepentimiento es tan poderosa que desbarata el juicio que se emitió contra la persona (Rosh Hashaná, 17b) y, entre otras cosas, trae una bendición de abundancia al mundo.

2. La primera fase del arrepentimiento es la fe. “Para tener fe no es necesario nada”, explica el rabino Shalom Arush. “Hay que empezar diciéndole al Creador: Padre celestial, quiero acercarme a ti. Dame la fe de que me estás escuchando. Quiero pedirte una cosa: hazlo por mí”.

3. La inclinación al mal intenta debilitar la voluntad de alguien que viene a arrepentirse y trata de convencerlo de que no hay un propósito real para su arrepentimiento, ya que el Creador es tan grande y exaltado mientras que el hombre es tan bajo y pecador. Y, por lo tanto, el Creador no tiene necesidad de nuestro arrepentimiento. Es responsabilidad de la persona que busca arrepentirse ante el Creador sentir profundamente y creer con todo su corazón que el Creador quiere su arrepentimiento y lo espera con ansias.

4. La parashá del arrepentimiento está escrita en el Jumash Debarim, y dice en el libro “Séfer Yeraim” que es apropiado recitarla todos los días. 
 

Después de recitar estos versículos, algunos agregan la siguiente oración: “Que sea Tu voluntad, Hashem, mi Di’s y el Di’s de mis padres, que caves un túnel debajo de Tu trono de gloria para traer de regreso a todos los pecadores entre Tu pueblo, la casa de Israel, en completo arrepentimiento. Y tráeme de regreso junto con ellos en completo arrepentimiento ante Ti, porque Tu mano derecha está extendida para recibir a los penitentes, y Tú deseas el arrepentimiento. Amén, Selah”.

5. Todo el libro de Ioná -Jonás- está dedicado al tema del arrepentimiento. Y su propósito es enseñar a cada generación que el arrepentimiento ayuda a eliminar cualquier decreto malvado existente, incluso en el caso de que se trate de pecados graves. Y esto no es sólo cierto para los judíos sino para todas las naciones del mundo.

6. El arrepentimiento es un mandamiento positivo, y se menciona en la parashá Nitzavim: “Y volverás a Hashem tu Di’s… porque éste es el mandamiento que te ordeno hoy”. Ramban explica que con “éste es el mandamiento” el versículo se refiere al mandamiento del arrepentimiento.

7. Verbalizar los propios pecados se llama confesión, y éste también es un mandamiento positivo. Rambam escribe: “Cuando una persona transgrede cualquier mandamiento de la Torá, ya sea intencionalmente o por accidente, ya sea un mandamiento positivo o negativo, cuando se arrepiente de su pecado está obligado a confesarse ante Di’s, como dice: “Cuando un hombre o una mujer hacen… y confiesan el pecado que han cometido” (Bamidbar 5:5-7). Esto se refiere a una confesión verbal, y es un mandamiento positivo” (Mishná Torá, Leyes del Arrepentimiento 1:1).

8. En cuanto a la grandeza del penitente, Jazal dijo que no sólo se le perdonan sus pecados, sino que “en el lugar donde se encuentran los penitentes, ni siquiera los más justos pueden permanecer de pie” (Berajot 34b).
Rambam escribió al respecto: “Un penitente no debe imaginarse que está tan lejos del exaltado estatus de los justos a causa de todos los pecados que ha cometido, porque esto no es así. Porque es amado y querido ante el Creador como si nunca hubiera pecado en absoluto… y más que eso, ha ganado una gran recompensa por haber probado el sabor del pecado y, sin embargo, se ha alejado de él y ha conquistado su inclinación al mal”.

9. Según Jazal -nuestros sabios de bendita memoria- basta con pensar en el arrepentimiento y eso es suficiente para considerarlo una persona justa en ese momento. Así también, cuando un pecador conocido le dice a una mujer: “Cásate conmigo con la condición de que me convierta en una persona completamente justa”, el matrimonio es válido porque podría ser que en ese momento él haya tenido pensamientos de arrepentimiento (Kidushin 49b).

10. Con este enfoque es posible vencer la inclinación al mal que sigue tratando de convertir el arrepentimiento en algo demasiado difícil de soportar. La inclinación al mal insiste en que el camino del arrepentimiento es demasiado largo y difícil y virtualmente imposible. Por eso Jazal nos enseñó que el arrepentimiento es de hecho la voluntad del Creador, y que es posible hacerlo con un momento de reflexión, requiere arrepentimiento por el pasado y el compromiso de no volver a caer en el pecado. Después de la reflexión, uno debe verbalizar sus pecados, y es apropiado aceptar sobre sí mismo una pequeña resolución para el futuro que lo llevará de regreso al camino correcto.

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