Sivan Rahav Meir (Desde Israel)
Las personas que se encuentran a nuestro alrededor nos influencian, para bien o para mal. A través de la Parashá de esta semana es posible ver hasta dónde es así: Iaacov se encuentra por primera vez con Rajel, la Torá nos habla sobre una gran roca que se encuentra a la boca del pozo. ¿Y qué pasó cuando Iaacov vio a Rajel? “Cuando Iaacov vio a Rajel… se acercó Iaacov e hizo rodar la piedra de la boca del pozo”. La gran y pesada piedra se vuelve, de repente, ligera. El gran alcance del encuentro con Rajel casi elimina la gravedad.
Después Iaacov trabaja durante siete años para tener el mérito de casarse con Rajel y este periodo es descrito en el conocido y hermoso versículo: “Iaacov trabajó por Rajel siete años que a sus ojos fueron como unos pocos días por su amor a ella”.
Una vez más, queda claro cuánto, el nivel emocional afecta al plano físico: siete años se vuelven unos pocos días. Si antes la fuerza de la gravedad casi había desaparecido, ahora el transcurso del tiempo pierde su significado.
La relación entre Iaacov y Rajel nos recuerda cuán grande es el poder del amor, de la relación humana. Y hay aquellos que simplemente nos dan alas.
















