¿Qué zapatos no se pueden usar en Tisha B’Av?
En Tisha B’Av está prohibido usar zapatos o sandalias de cuero. Se permiten zapatos de tela, lona, goma u otros materiales que no sean de cuero.
Una persona enferma, o una mujer dentro de los 30 días posteriores al parto, puede usar zapatos de cuero si es necesario.
La prohibición de usar calzado de cuero se mantiene vigente durante todo el ayuno, hasta la puesta del sol al finalizar Tisha B’Av.
Si alguien olvidó comprar zapatos que no fueran de cuero antes del ayuno, puede comprarlos incluso poco antes. Sin embargo, es preferible usarlos durante un breve período en la semana previa a Tisha B’Av para que no se consideren nuevos.
¿Cómo debes lavarte las manos la mañana de Tishá B’Av?
Al despertar la mañana del día de ayuno, lávese las manos sólo hasta los nudillos. Lávese las manos tres veces alternando el agua: primero la derecha, luego la izquierda, y repita este proceso tres veces. Después, recite la bendición “Al Netilat Yadayim”.
De igual manera, después de usar el baño, lávese solo hasta los nudillos y recite la bendición “Asher Yatzar”.
Inspiración diaria
“¿Tienes un amigo y compañero amado como tu Padre Celestial?”
¿Quién entiende tu corazón y quién puede sanar tu alma, sino Él, bendito sea?
Escucha mis palabras: si es posible, retírate a una habitación privada. Si no lo es, simplemente vuelve tu rostro hacia la pared. Imagina que estás ante su glorioso trono y derrama tu corazón ante Él en oración, hablando con naturalidad en el lenguaje que brote de tu corazón.
(Rabino Kalonymus Kalman Shapira de Piaseczny, autor de Jovat HaTalmidim, p. 139)
Explicación de la enseñanza
El Rebe de Piaseczno nos anima a cultivar una relación personal y profunda con Di’s. Comienza preguntando: “¿Tienes un amigo y compañero amado como tu Padre Celestial?”. Esta pregunta nos recuerda que nadie comprende el corazón humano con mayor profundidad que Di’s. Como un padre amoroso, Él conoce nuestros pensamientos, emociones y luchas, y siempre está dispuesto a escuchar.
El Rebe nos exhorta entonces a dedicar tiempo a una conversación íntima y sincera con Di’s. Recomienda buscar un lugar tranquilo —o simplemente volvernos hacia una pared si no es posible la privacidad— e imaginarnos ante el trono de Di’s. El objetivo no es recitar palabras formales, sino hablar con honestidad y sinceridad, en nuestro propio idioma, expresando lo que verdaderamente sentimos.
Su mensaje es una invitación a cultivar una relación cercana y directa con Di’s, una en la que podamos hablar abiertamente, sin barreras, confiando en que Él siempre nos escucha, comprende nuestros sentimientos más profundos y tiene el poder de sanar nuestras almas.















