Sivan Rahav Meir
Normalmente, pedimos bendiciones para la salud, para el sustento, la pareja, los hijos y el éxito. Pero en la Parashá de esta semana aparece una bendición que nos invita a reflexionar.
Después de que Di’s bendice a nuestro patriarca Abraham con un gran éxito, aparecen unas palabras conmovedoras: “Y tú serás una bendición”.
Se trata de una bendición especial: que tú mismo te conviertas en una bendición. Que tengas la capacidad de bendecir a los demás, que seas una fuente de bendición en cada lugar al que llegues y que las personas bendigan a sus hijos deseando que sean como tú.
Éste es el camino de nuestro patriarca Abraham, y ésta debería ser también nuestra aspiración: llegar a ser personas así. Todos conocemos a personas de las que decimos: “¡Qué bendición es tenerlas en nuestras vidas!”. Son personas que aportan fe, fortaleza, alegría y esperanza, y que nos muestran el camino.
Quizás podamos tomar de la Parashá una enseñanza práctica para nuestra vida: pensar en una persona para la cual podamos ser una bendición, y hacer una acción que nos permita expresar este: “Sé una bendición”.
















